Me encanta ir al supermercado. Me divierte mucho examinar el contenido de los carros de la compra y después, mirar a quien lo lleva. Hace poco estaba en el Alcampo y, delante de mí, una señora de unos cuarenta y tantos y su hijo adolescente, pasaban por caja: Pack de 24 latas de Coca-Cola, palomitas, patatas fritas, cortezas de cerdo, lasaña precocinada, pizzas varias, chopped, helado y así…. Yo me pregunto ¿dónde comprará la comida esta señora?
Una buena alimentación comienza en el supermercado. Allí es donde decidimos nuestra dieta. Intentad comprar lo necesario para una alimentación saludable y evitar las malas tentaciones. Mi Kriptonita es el chorizo de Cantimpalos. Como sé que cuando hago pop ya no hay stop, no lo compro. Aunque no lo creáis, a mí también me dan apretones de comida basura, pero sólo encuentro salud en la nevera.
Cuando en el gym me piden consejos de nutrición y les doy unas normas básicas, casi todos responden escandalizados: ¡Pero si yo como bien! Hay algo peor que comer mal: No admitirlo. Así, no podremos mejorar. Es un contrasentido, pero en el país que se llena la boca con la Dieta Mediterránea, queda muy poco rastro de ella en lo que se llevan a la boca. Y no lo digo sólo yo:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Comemos/fuera/vez/peor/elpepusoc/20100113elpepisoc_1/Tes
Desde este blog y con la inestimable ayuda de Aída, nuestra nutricionista, vamos a intentar aprender un poco más de una ciencia tan compleja como es la nutrición humana. Ella me está ayudando a desarrollar varios temas. No pretendo transformarlos en expertos, porque para eso hay una carrera universitaria que dura 4 años, sino que sepáis mejorar un poco vuestra alimentación. Vamos a empezar por cuestiones básicas y, en próximas entradas, profundizaremos cada tema.
Una alimentación sana y equilibrada, implica consumir una gran variedad de alimentos, para incorporar todos los nutrientes necesarios. La pirámide nutricional es el método utilizado para sugerir las proporciones diarias ideales. Desde la base, alimentos más frecuentes, hasta el vértice, los ocasionales. Aquí está el link para visualizar la versión española: http://katiadocumet.files.wordpress.com/2008/04/piramide-nutricional.jpg
El cuerpo necesita 3 macronutrientes para funcionar correctamente:
Proteínas: Es el alimento que necesita cada célula del cuerpo para desarrollarse y repararse. Son los ladrillos con los que se construyen todos los tejidos, incluidos los músculos. Un hombre debe consumir unos 100gr. al día. Las encontramos en ternera, aves, pescados, lácteos, clara de huevo y legumbres.
Hidratos de carbono: Son nuestra más importante fuente de energía. Cuando los ingerimos, el páncreas segrega insulina que, además de regular el azúcar en la sangre, almacena los aminoácidos en los músculos y los carbohidratos en los músculos y el hígado, además de los excesos, en forma de grasa. Arroz, pasta, pan, harina, legumbres y cereales, son buenas fuentes de hidratos.
Grasas: Las grasas lubrican nuestras articulaciones. Además, el cuerpo produce las hormonas a partir de la grasa. Si no las ingerimos, muchos procesos químicos se detienen, incluida la producción de testosterona, responsable del crecimiento muscular. Aceite de oliva, aceitunas, mantequilla/margarina y frutos secos, por citar algunas fuentes.
Todas las carencias son malas, al igual que los excesos. Ni hay que suprimir totalmente los dulces, ni tampoco alimentarse sólo de pollo y arroz. Para hacer reflexionar sobre esto siempre pregunto: ¿Las naranjas son buenas? ¡Por supuesto!, responden todos inmediatamente. Cómete 5 Kg. de una sentada, a ver cómo te quedas.
Leí a un experto decir que si tuviera que dar un único consejo para alimentarse bien, éste sería volver a cocinar. Todo lo que sea pre-cocinado y ya preparado tiene mucha sal, infinidad de aditivos y, en general, se elaboran con materias primas de baja calidad, para abaratar costos. Para los que creen que el pollo nace troceado y adobado en una bandejita del Mercadona, digamos que ni los “Medallones a la Parissiene” ni la tortilla de patatas lista en 4 minutos en el microondas, entran en la categoría de Dieta Mediterránea. Sería como aceptar pulpo como animal de compañía.
Estimad@s soci@s, si de verdad queréis mejorar vuestra alimentación, la primera y fundamental compra es un delantal. Este consejo es mucho más complejo de lo que parece, ya que contradice años de bombardeo publicitario para que comamos más latas y preparados, por lo que voy a dar otros más básicos, tangibles y cercanos:
- Es importante empezar el día con un desayuno completo: Lácteos, cereales y fruta. Mucha gente afirma que no tiene hambre cuando se levanta. Les aseguro que es una cuestión de costumbre.
- Los expertos recomiendan comer entre 5 y 6 veces al día, poca cantidad. Nunca saltarse comidas. Esto tiene bastantes ventajas: Por un lado, el proceso digestivo quema muchas calorías. Por lo tanto, si lo tenemos activado más tiempo, aumentará nuestro metabolismo, ayudándonos a quemar grasa. Además, el estómago se acostumbra a cantidades de comida menores, por lo que la sensación de saciedad llegará mucho antes.
Si pasamos mucho tiempo sin comer, el cuerpo interpreta que hay escasez de alimentos y entra en un funcionamiento catabólico, o sea, que consume músculo. En la siguiente ingesta, que por el hambre probablemente sea mayor de lo normal, almacenará todo lo que pueda, en forma de grasa.
Este consejo no tiene nada que ver con picotear, el gran problema de mucha gente. Si vamos contando calorías, todos los pequeños tentempiés, posiblemente sumen la misma cantidad que la cena completa. Hablamos de pequeñas comidas saludables.
- Consumid un mínimo de 5 raciones de frutas y verduras al día. Son antioxidantes, aportan vitaminas, minerales, agua y fibra, tienen pocas calorías, grasas, sodio y nada de colesterol.
- Empezad a usar más el horno, la parrilla y la plancha. Menos frito y, si se cocina así, con aceite nuevo y bien caliente, para que se forme una costra crujiente alrededor del alimento y el aceite no penetre en él.
- Comed pescado azul 2 o 3 veces por semana. Es rico en ácidos grasos omega-3 y nutrientes esenciales que vuestro organismo necesita, pero que no genera por sí mismo.
- Elegid las carnes más magras y evitad los embutidos, bacon, piel de pollo, etc.
- Tomad lácteos desnatados. En cuanto a quesos, generalmente son menos grasos cuanto más blancos y blandos.
- Disminuid el consumo de alcohol, ya que son muchas calorías, pero vacías, sin nutrientes. Un cubata tiene 600Kc, más o menos las calorías que se queman con 1 hora de bici. Ya se aceptan peticiones para las de spinning el próximo lunes. Aunque un vaso de vino o cerveza al día hace muy bien.
- Bajad el consumo de sal, que retiene líquido y aumenta la tensión arterial. Aprended a condimentar con especias: http://www.portalgastronomico.com/el_rebost/Especias_y_Condimentos.htm
- Disminuid la ingesta de azúcares y dulces, especialmente la bollería industrial.
- Huid de los alimentos “Light”. Sólo tienen un poco menos de calorías, pero como son “Light”, generalmente se consumen como si no engordaran nada y es peor el remedio que la enfermedad.
- Comed lentamente. Un estudio del 'Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism' confirma que ingerir la comida con rapidez induce a comer en exceso, porque disminuye la liberación de unas hormonas intestinales responsables de la saciedad.
- Tomad mucha agua. Mejor si es fría. El cuerpo gasta mucha energía en elevar su temperatura, así que podemos afirmar que ayuda a adelgazar. Olvidaos de las bebidas carbonatadas y zumos envasados.
Vale, hasta aquí unos consejos básicos. Prometo extenderme en próximas entradas, incluso con ideas originales para que reemplacéis los gusanitos, patatas fritas, panteras rosas y demás pecados alimenticios. Por último, les recuerdo que nada engorda o no, por sí mismo. Sólo lo hacen aquellas calorías ingeridas que superan a las que gastamos.
Si no tenéis la fuerza de voluntad que requiere un cambio de alimentación de este tipo, podéis lograr la figura perfecta con este otro método: http://www.youtube.com/watch?v=kMxraI2jBQI
http://www.sohofitnessclub.com/
jueves, 21 de enero de 2010
lunes, 11 de enero de 2010
No existe nada MEJOR
No, estimad@s soci@s. El título de esta entrada no lo escribió mi ego argentino y no se refiere al SOHO. Es sólo la respuesta que doy a todos los que me preguntan: ¿Qué ejercicio es mejor para …?
Ningún ejercicio es mejor que otro. Cada uno tiene su finalidad, sus ventajas y sus inconvenientes. Lo MEJOR es saber hacerlos todos bien y alternarlos.
Los ejercicios con máquinas son los más cómodos y seguros, ya que sólo hay que seleccionar el peso y es muy difícil hacerse daño, salvo que metamos la mano entre las placas, claro. Son ejercicios en dos dimensiones, donde no interviene la coordinación ni el equilibrio y por eso solemos mover más peso. Son excelentes para principiantes, para mover pesos máximos y para rutinas en la que se ha de cambiar frecuentemente la carga.
La cantidad de kilos que seleccionamos en las máquinas no coincide con el que movemos. Entre los lingotes y el agarre, hay poleas y brazos de palanca que distorsionan el peso, por lo que dos máquinas para el mismo ejercicio y de distintos fabricantes, pueden tener diferencias significativas. Las placas podrían ser de colores o identificarse con letras, que para el caso sería lo mismo: sólo nos sirven para saber dónde pusimos el selector la última vez.
En los ejercicios de peso libre (barras y mancuernas) trabajamos en tres dimensiones, por lo que más porción de músculo se implica, al tener que mantener el equilibrio. Las mancuernas, además, nos aseguran que cada brazo carga exactamente el mismo peso que el otro y generalmente nos permiten recorridos mayores. Claro que, como entra en juego la coordinación entre las dos, podremos cargar aún menos peso.
Las poleas tiene la ventaja de una entrega de peso constante. Cuando hacemos curl de bíceps con barra, por ejemplo, http://pubpages.unh.edu/~sax26/project/navigation/images/curls2.JPG
el músculo se queda sin tensión en el punto más alto del ejercicio, al quedar el peso sobre el eje, el codo. Con la polea eso no ocurre, ofreciendo resistencia a lo largo de todo el recorrido. El inconveniente es que muchas veces la posición de las poleas no se adecuan perfectamente a la ejecución de algunos ejercicios.
En cuanto a las rutinas, más de lo mismo. No hay ninguna mejor que otra. Con cada una trabajaremos un aspecto diferente: fuerza, explosividad, resistencia, reclutamiento de nuevas fibras, etc. Ninguna puede hacerse indefinidamente, ya que a los quince días el músculo se acostumbra y ya no responde, por mucha intensidad que pongamos.
Resumiendo, lo MEJOR es utilizar la técnica más estricta posible, ejercitando los músculos equilibradamente, desde todos los ángulos posibles y con la mayor variedad de ejercicios y rutinas, siempre con la máxima intensidad. El cuerpo sólo reacciona cuando le exigimos algo que él no puede hacer. Si a un motor de 1CV le imponemos un trabajo de 1,2CV, se funde. El cuerpo es como un motor que se adapta y se transforma en un motor de 1,2CV.
Por eso, cuando me preguntáis: ¿Con cuánto peso hago este ejercicio?, siempre os responderé: Con el máximo con el que podéis hacer el número de repeticiones que determina vuestra rutina. Las repeticiones útiles son las últimas, las que cuestan. Las anteriores sólo sirven para agotar al músculo y dejarlo en esa frontera límite. Si paramos ahí, el cuerpo entenderá que puede cumplir con lo que le requerimos y no se transformará. Si le exigimos, responderá.
Si debemos hacer 10 repeticiones y no pasamos de la 8, estamos moviendo demasiado peso. Si por el contrario, cuando llegamos a la 10, nos damos cuenta de que podríamos hacer 12, vamos demasiado livianos. Lo importante es siempre ir al límite. Así llegarán los resultados. Las tablas no son más o menos duras por sí mismas. Sois vosotros los que decidís la intensidad del entrenamiento.
“No pain, no gain” (si no hay dolor, no hay beneficio), reza un cartel en todo gimnasio de los EEUU. No lo toméis al pie de la letra, pues nadie quiere que os lesionéis haciendo burradas. Sólo intenta transmitir que para obtener resultados, hay que esforzarse al máximo.
Y ya que estamos con los carteles de los gimnasios, les cuento que el más famoso en Argentina dice: “Acomodar las pesas, también te pone cachas”.
http://www.sohofitnessclub.com/
Ningún ejercicio es mejor que otro. Cada uno tiene su finalidad, sus ventajas y sus inconvenientes. Lo MEJOR es saber hacerlos todos bien y alternarlos.
Los ejercicios con máquinas son los más cómodos y seguros, ya que sólo hay que seleccionar el peso y es muy difícil hacerse daño, salvo que metamos la mano entre las placas, claro. Son ejercicios en dos dimensiones, donde no interviene la coordinación ni el equilibrio y por eso solemos mover más peso. Son excelentes para principiantes, para mover pesos máximos y para rutinas en la que se ha de cambiar frecuentemente la carga.
La cantidad de kilos que seleccionamos en las máquinas no coincide con el que movemos. Entre los lingotes y el agarre, hay poleas y brazos de palanca que distorsionan el peso, por lo que dos máquinas para el mismo ejercicio y de distintos fabricantes, pueden tener diferencias significativas. Las placas podrían ser de colores o identificarse con letras, que para el caso sería lo mismo: sólo nos sirven para saber dónde pusimos el selector la última vez.
En los ejercicios de peso libre (barras y mancuernas) trabajamos en tres dimensiones, por lo que más porción de músculo se implica, al tener que mantener el equilibrio. Las mancuernas, además, nos aseguran que cada brazo carga exactamente el mismo peso que el otro y generalmente nos permiten recorridos mayores. Claro que, como entra en juego la coordinación entre las dos, podremos cargar aún menos peso.
Las poleas tiene la ventaja de una entrega de peso constante. Cuando hacemos curl de bíceps con barra, por ejemplo, http://pubpages.unh.edu/~sax26/project/navigation/images/curls2.JPG
el músculo se queda sin tensión en el punto más alto del ejercicio, al quedar el peso sobre el eje, el codo. Con la polea eso no ocurre, ofreciendo resistencia a lo largo de todo el recorrido. El inconveniente es que muchas veces la posición de las poleas no se adecuan perfectamente a la ejecución de algunos ejercicios.
En cuanto a las rutinas, más de lo mismo. No hay ninguna mejor que otra. Con cada una trabajaremos un aspecto diferente: fuerza, explosividad, resistencia, reclutamiento de nuevas fibras, etc. Ninguna puede hacerse indefinidamente, ya que a los quince días el músculo se acostumbra y ya no responde, por mucha intensidad que pongamos.
Resumiendo, lo MEJOR es utilizar la técnica más estricta posible, ejercitando los músculos equilibradamente, desde todos los ángulos posibles y con la mayor variedad de ejercicios y rutinas, siempre con la máxima intensidad. El cuerpo sólo reacciona cuando le exigimos algo que él no puede hacer. Si a un motor de 1CV le imponemos un trabajo de 1,2CV, se funde. El cuerpo es como un motor que se adapta y se transforma en un motor de 1,2CV.
Por eso, cuando me preguntáis: ¿Con cuánto peso hago este ejercicio?, siempre os responderé: Con el máximo con el que podéis hacer el número de repeticiones que determina vuestra rutina. Las repeticiones útiles son las últimas, las que cuestan. Las anteriores sólo sirven para agotar al músculo y dejarlo en esa frontera límite. Si paramos ahí, el cuerpo entenderá que puede cumplir con lo que le requerimos y no se transformará. Si le exigimos, responderá.
Si debemos hacer 10 repeticiones y no pasamos de la 8, estamos moviendo demasiado peso. Si por el contrario, cuando llegamos a la 10, nos damos cuenta de que podríamos hacer 12, vamos demasiado livianos. Lo importante es siempre ir al límite. Así llegarán los resultados. Las tablas no son más o menos duras por sí mismas. Sois vosotros los que decidís la intensidad del entrenamiento.
“No pain, no gain” (si no hay dolor, no hay beneficio), reza un cartel en todo gimnasio de los EEUU. No lo toméis al pie de la letra, pues nadie quiere que os lesionéis haciendo burradas. Sólo intenta transmitir que para obtener resultados, hay que esforzarse al máximo.
Y ya que estamos con los carteles de los gimnasios, les cuento que el más famoso en Argentina dice: “Acomodar las pesas, también te pone cachas”.
http://www.sohofitnessclub.com/
lunes, 21 de diciembre de 2009
¿En tres meses me pongo fuerte?
La verdad es que quería empezar a publicar las entradas sobre nutrición que estuve preparando, pero no se me ocurre peor momento que éste, donde todo el mundo se está poniendo morado con el turrón. Mejor hablamos de un tema que case mejor con las fiestas.
Termina el año. Toca mirar para atrás y hacer balance. Luego, mirar para adelante y formular los propósitos para el año nuevo. Por suerte para mí y la sanidad pública, apuntarse al gym sigue estando entre los top 3 de todos los años: Dejar de fumar, empezar a cuidarse y estudiar inglés.
En enero, suele haber una avalancha de nuevos socios en el gimnasio. En mayo pasa algo parecido: en cuanto sacamos del armario la ropa livianita y vemos que disimula los michelines mucho peor que las cazadoras, empieza lo que en el sector se llama Operación Bikini. Septiembre es algo así como un mini-enero: volvemos de vacaciones, empieza el ciclo lectivo, por lo que también es una buena fecha para empezar, para algunos.
El paso de apuntarse al gym es ya de por sí gigante, así que todos son bienvenidos. Pero lamentablemente, con eso no basta. Además, hay que ir a entrenar. Para la mayoría, todo quedará en un buen propósito. Creo que hay un error de concepto: Al gimnasio no se va a ponerse en forma y ya está, como si se tratara de una cirugía estética. Primero, porque en 3 meses no lograremos gran cosa y segundo, porque los beneficios cesarán el día siguiente al que no vayamos a entrenar. Cuidarse debe de ser parte de una manera de vivir, transformarse en un hábito. Los espectaculares resultados que consiguieron los “Socios SOHO del mes”, indefectiblemente precisaron de tiempo y constancia.
Un cuerpo no se transforma en un mes… ni en tres. Nos sentiremos mucho mejor desde la primera semana en el gym, sí, y podemos apreciar cambios significativos a partir de los 6 meses, pero los cambios radicales se logran en años. Cuando pregunto qué objetivo tienen a los nuevos socios, muchas veces me miran y dicen: Quiero estar como tú. Ningún problema, les digo. Prepárate para entrenar los próximos 22 años.
Yo empecé formando mi cuerpo compitiendo en natación.

Como podéis ver, no le ganaba ni a mi hermana. A todos aquellos que sospechan que nací con mi six-pack, aquí les enseño la prueba de que no había rastro de él a mis 14 años (soy el 3º de izquierda a derecha).

Cuando empecé a nadar a los 16, compitiendo de verdad, me estilicé un poco, pero me quedé con esta impresionante masa muscular (No, la de la rubia no. Soy el que está al lado).

Jamás he conocido a nadie que no responda al entrenamiento de resistencia, que es como se llama el tipo de ejercicios que habitualmente hacemos en el gym, pero los plazos suelen ser más largos de lo que a todos nos gustaría. Estoy convencido de que entrenando bien y en los plazos adecuados, todos pueden conseguir los resultados que se propongan. Se trata de transformar un cuerpo, así que nadie, en su sano juicio, puede esperar que suceda de la noche a la mañana. Para esa clase de milagros, mirad la tarifa de Ivo Pitanguy.
Un hábito, decíamos. Cuando trabajaba en publicidad, y los lunes, martes, jueves y viernes, cogía mi mochila a las 2 y salía disparado para el gimnasio donde entrenaba, no había ocasión en la que no me cruzara con alguien de la agencia que exclamara: ¿Otra vez al gimnasio? ¡Qué fuerza de voluntad!
Inútil explicarles, una y otra vez, que yo tenía unas ganas locas de entrenar, que volvía a las 4 con muchísima más energía de la que tenía a la mañana, que soportaba mucho mejor las noches anteriores a las presentaciones, trabajando contrarreloj hasta las 4 de la mañana. No se creían que el miércoles, mi día de descanso, era el que más largo me resultaba y me sentía más cansado y desganado. Inútil describirles la sensación orgásmica después de la ducha que sigue al entrenamiento: El que no lo ha experimentado, nunca lo entenderá.
¿En 3 meses me pongo fuerte? es la pregunta más escuchada en mayo. La respuesta es NO, y el que diga lo contrario, miente. Todos los cuerpos reaccionan en forma diferente al ejercicio físico. Depende de muchísimos factores: Genética, alimentación, pasado atlético, horas de sueño, intensidad en los entrenamientos, estado anímico, etc. Por supuesto, es completamente diferente entrenar a alguien que compitió en un deporte a alto nivel varios años, que a otra persona que en su vida a hecho nada. El cuerpo del primero reaccionará casi inmediatamente, mientras que con el segundo, tendremos que empezar a trabajar desde la coordinación, pues hasta le costará que sus brazos o piernas, obedezcan las órdenes que emite su cerebro y le será complicado realizar hasta los ejercicios más sencillos.
Esto es una carrera a largo plazo. Aunque lo habitual para muchos suele ser venir 2 meses y dejar 4, entrenar otros 2 y dejar 6, y así … cuando no dejan nada más comenzar. Ponen 5 hileras de ladrillos y las derriban, y después otras 4, para tirarlas abajo otra vez. El edificio no se termina jamás. Cuando terminó el segundo año del SOHO, consulté las estadísticas para saber cuántos de mis primeros 100 socios seguían activos. Fue para llorar: sólo 18.
A todos los que, alguna vez, intentaron empezar a cuidarse sin éxito, les sugiero que cuando decidan hacerlo de nuevo, cambien el chip. Intenten tomarse el deporte como un juego con el que pasárselo bien, como sugieren estos geniales anuncios de Nike:
http://www.youtube.com/watch?v=dVC6bvUBkRg
http://www.youtube.com/watch?v=fpyhpisoWf4
Mucha gente dice que el gimnasio es aburrido. Cómo se nota que nunca vieron cómo se lo pasan en el SOHO el grupo de las mañanas, el de los mediodías, los chavales antes de las 17 y el ya tradicional grupo de las noches. Yo sigo sosteniendo, contra viento, marea y cuanto macrogimnasio con mil actividades abran, que si se enseña bien a entrenar, para que la persona sepa qué músculo está trabajando, cómo se hace cada ejercicio, cómo no y por qué y cambiando la rutina cada 15 días, el entrenamiento personalizado no es para nada aburrido, siendo el único con el que se consiguen resultados de verdad.
En estas fechas señaladas, quiero agradecer a todos vosotros, lectores, hacer posible este blog, especialmente, a todos los que os habéis atrevido a escribir comentarios, sugerencias, agradecimientos o ánimos, que me llenan de satisfacción.
Les deseo, sinceramente, que el 1 de enero de 2010 comience para todos vosotros la mejor parte de vuestras vidas. Si el SOHO puede contribuir, aunque sea mínimamente, a cumplir ese objetivo, me sentiré infinitamente feliz como monitor y como persona.
Estimad@s soci@s: Felices Fiestas y… ¡A por ello!
http://www.sohofitnessclub.com/
Termina el año. Toca mirar para atrás y hacer balance. Luego, mirar para adelante y formular los propósitos para el año nuevo. Por suerte para mí y la sanidad pública, apuntarse al gym sigue estando entre los top 3 de todos los años: Dejar de fumar, empezar a cuidarse y estudiar inglés.
En enero, suele haber una avalancha de nuevos socios en el gimnasio. En mayo pasa algo parecido: en cuanto sacamos del armario la ropa livianita y vemos que disimula los michelines mucho peor que las cazadoras, empieza lo que en el sector se llama Operación Bikini. Septiembre es algo así como un mini-enero: volvemos de vacaciones, empieza el ciclo lectivo, por lo que también es una buena fecha para empezar, para algunos.
El paso de apuntarse al gym es ya de por sí gigante, así que todos son bienvenidos. Pero lamentablemente, con eso no basta. Además, hay que ir a entrenar. Para la mayoría, todo quedará en un buen propósito. Creo que hay un error de concepto: Al gimnasio no se va a ponerse en forma y ya está, como si se tratara de una cirugía estética. Primero, porque en 3 meses no lograremos gran cosa y segundo, porque los beneficios cesarán el día siguiente al que no vayamos a entrenar. Cuidarse debe de ser parte de una manera de vivir, transformarse en un hábito. Los espectaculares resultados que consiguieron los “Socios SOHO del mes”, indefectiblemente precisaron de tiempo y constancia.
Un cuerpo no se transforma en un mes… ni en tres. Nos sentiremos mucho mejor desde la primera semana en el gym, sí, y podemos apreciar cambios significativos a partir de los 6 meses, pero los cambios radicales se logran en años. Cuando pregunto qué objetivo tienen a los nuevos socios, muchas veces me miran y dicen: Quiero estar como tú. Ningún problema, les digo. Prepárate para entrenar los próximos 22 años.
Yo empecé formando mi cuerpo compitiendo en natación.

Como podéis ver, no le ganaba ni a mi hermana. A todos aquellos que sospechan que nací con mi six-pack, aquí les enseño la prueba de que no había rastro de él a mis 14 años (soy el 3º de izquierda a derecha).

Cuando empecé a nadar a los 16, compitiendo de verdad, me estilicé un poco, pero me quedé con esta impresionante masa muscular (No, la de la rubia no. Soy el que está al lado).

Jamás he conocido a nadie que no responda al entrenamiento de resistencia, que es como se llama el tipo de ejercicios que habitualmente hacemos en el gym, pero los plazos suelen ser más largos de lo que a todos nos gustaría. Estoy convencido de que entrenando bien y en los plazos adecuados, todos pueden conseguir los resultados que se propongan. Se trata de transformar un cuerpo, así que nadie, en su sano juicio, puede esperar que suceda de la noche a la mañana. Para esa clase de milagros, mirad la tarifa de Ivo Pitanguy.
Un hábito, decíamos. Cuando trabajaba en publicidad, y los lunes, martes, jueves y viernes, cogía mi mochila a las 2 y salía disparado para el gimnasio donde entrenaba, no había ocasión en la que no me cruzara con alguien de la agencia que exclamara: ¿Otra vez al gimnasio? ¡Qué fuerza de voluntad!
Inútil explicarles, una y otra vez, que yo tenía unas ganas locas de entrenar, que volvía a las 4 con muchísima más energía de la que tenía a la mañana, que soportaba mucho mejor las noches anteriores a las presentaciones, trabajando contrarreloj hasta las 4 de la mañana. No se creían que el miércoles, mi día de descanso, era el que más largo me resultaba y me sentía más cansado y desganado. Inútil describirles la sensación orgásmica después de la ducha que sigue al entrenamiento: El que no lo ha experimentado, nunca lo entenderá.
¿En 3 meses me pongo fuerte? es la pregunta más escuchada en mayo. La respuesta es NO, y el que diga lo contrario, miente. Todos los cuerpos reaccionan en forma diferente al ejercicio físico. Depende de muchísimos factores: Genética, alimentación, pasado atlético, horas de sueño, intensidad en los entrenamientos, estado anímico, etc. Por supuesto, es completamente diferente entrenar a alguien que compitió en un deporte a alto nivel varios años, que a otra persona que en su vida a hecho nada. El cuerpo del primero reaccionará casi inmediatamente, mientras que con el segundo, tendremos que empezar a trabajar desde la coordinación, pues hasta le costará que sus brazos o piernas, obedezcan las órdenes que emite su cerebro y le será complicado realizar hasta los ejercicios más sencillos.
Esto es una carrera a largo plazo. Aunque lo habitual para muchos suele ser venir 2 meses y dejar 4, entrenar otros 2 y dejar 6, y así … cuando no dejan nada más comenzar. Ponen 5 hileras de ladrillos y las derriban, y después otras 4, para tirarlas abajo otra vez. El edificio no se termina jamás. Cuando terminó el segundo año del SOHO, consulté las estadísticas para saber cuántos de mis primeros 100 socios seguían activos. Fue para llorar: sólo 18.
A todos los que, alguna vez, intentaron empezar a cuidarse sin éxito, les sugiero que cuando decidan hacerlo de nuevo, cambien el chip. Intenten tomarse el deporte como un juego con el que pasárselo bien, como sugieren estos geniales anuncios de Nike:
http://www.youtube.com/watch?v=dVC6bvUBkRg
http://www.youtube.com/watch?v=fpyhpisoWf4
Mucha gente dice que el gimnasio es aburrido. Cómo se nota que nunca vieron cómo se lo pasan en el SOHO el grupo de las mañanas, el de los mediodías, los chavales antes de las 17 y el ya tradicional grupo de las noches. Yo sigo sosteniendo, contra viento, marea y cuanto macrogimnasio con mil actividades abran, que si se enseña bien a entrenar, para que la persona sepa qué músculo está trabajando, cómo se hace cada ejercicio, cómo no y por qué y cambiando la rutina cada 15 días, el entrenamiento personalizado no es para nada aburrido, siendo el único con el que se consiguen resultados de verdad.
En estas fechas señaladas, quiero agradecer a todos vosotros, lectores, hacer posible este blog, especialmente, a todos los que os habéis atrevido a escribir comentarios, sugerencias, agradecimientos o ánimos, que me llenan de satisfacción.
Les deseo, sinceramente, que el 1 de enero de 2010 comience para todos vosotros la mejor parte de vuestras vidas. Si el SOHO puede contribuir, aunque sea mínimamente, a cumplir ese objetivo, me sentiré infinitamente feliz como monitor y como persona.
Estimad@s soci@s: Felices Fiestas y… ¡A por ello!
http://www.sohofitnessclub.com/
martes, 24 de noviembre de 2009
Ningún músculo tiene más fuerza que la mente.
Por problemas personales, uno de los socios del SOHO perdió en un mes, todo el músculo que había ganado, trabajosamente, en seis. Él venía a entrenar con la constancia que le caracteriza, pero su cabeza no. Viene esto a cuenta, para intentar explicar el poder de la herramienta más fabulosa de la que disponemos para ponernos en forma: la mente.
En todo gimnasio hay gente moviendo peso desde el punto A al B y también hay gente que entrena a conciencia. Esa palabreja implica el uso de la mente y supone una diferencia abismal, en cuanto a los resultados que conseguiremos. Aprendamos, entonces, a utilizarla a nuestro favor.
Lo más importante que debemos hacer antes de empezar a entrenar es definir un objetivo claro: Perder 5Kg de peso, ganar 3Kg de músculo, reducir 5cm de cintura, definir al máximo los músculos, mantenerse en forma. Si no sabemos dónde queremos ir, difícilmente llegaremos al puerto elegido.
Lo segundo es desearlo. Y desearlo mucho. ¡Muchísimo! Como ya vimos en la entrada de las excusas, siempre habrá una tentación dispuesta a hacernos claudicar. Debemos alimentar ese deseo todos los días, recordando nuestro objetivo.
Tercero: disciplina, necesaria para conseguir cualquier cosa en la vida. Sin ella, terminas donde te lleven las circunstancias y no donde has decidido ir.
Por último, acción. Todo el mundo tiene ideas geniales, pero muy pocos las llevan a cabo.
Si realmente queremos transformar nuestro cuerpo, debemos enfrentarnos al reto con mentalidad positiva. Si no nos creemos capaces de lograrlo, no pondremos todo de nosotros y fracasaremos. Hay un ejercicio en el que esto se ve perfectamente: las dominadas. http://magisnef.files.wordpress.com/2007/04/71520401_32405b3ad1_o1.jpg
La gente que asegura que no será capaz de levantar su propio peso, nunca lo conseguirá. Es un ejercicio para creyentes, hay que tener fe. Si no creéis, vuestra mente será la primera barrera. Y es una barrera infranqueable. El que cree lo intentará, fracasará, probará de nuevo y volverá a fracasar, hasta que lo consigue por tenacidad. Y es increíble, pero cuando se consigue hacer la primera, al poco tiempo se hacen diez. Fe.
Leí una vez un artículo que me pareció genial: “La suerte favorece a los optimistas”. Era un estudio sobre los golfistas que más “Hoyos en uno” metían. No eran los que pegaban más fuerte, ni los de mejor swing, ni nada por el estilo. ¡Eran los más optimistas! Está claro. Para decidir arriesgar a tirar un Hole in one, primero tienes que estar convencido de que lo vas a meter.
Cuando todo lo anterior se cumple y estamos decididos de la transformación que queremos realizar, lo más conveniente es pedir consejo a alguien con experiencia. La teoría del fitness ya está muy desarrollada como para perder tiempo con experimentos de prueba/error o para pretender que radio Macuto guíe nuestro progreso.
Pero una vez que decidimos ponernos en manos de un monitor en particular, hay que confiar en él y dedicarse ciegamente a seguir sus rutinas, sin cuestionar la validez del método, pase lo que pase, durante un tiempo prudencial. Karate Kid hoy no sería famoso de haber mandado a Miyagui a limpiarse su coche. Resultó que “pasar cera y pulir cera” tenía un propósito. Si no confías en tu instructor, más vale que sigas tu propio librillo. Pequeño saltamontes: Sólo tendrás éxito si crees en lo que haces.
La mente es mucho más poderosa de lo que pensamos y podemos convertirla en la aliada más efectiva para transformar nuestro cuerpo. Ella controla totalmente la materia. Cuando soñamos, por ejemplo, la mente nos provoca agitación y taquicardia. Muchas enfermedades psicosomáticas, incluido el cáncer, son causadas, al menos en parte, por los pensamientos de los pacientes.
Para que la mente nos ayude en nuestro propósito, es importantísimo que logre una conexión plena con el músculo. Empecemos contrayendo y estirando el músculo que vamos a trabajar, para aislarlo mentalmente. Nos ayudarán bastante algunos conocimientos de anatomía. Luego, al comenzar con el ejercicio, focalizaremos la energía aplicada en ese músculo y sólo en él, realizando máximos recorridos, para que se implique la máxima cantidad de fibra posible, y sintiéndolo en toda su extensión.
Cuidado con los pesos excesivos. Es la primera causa que arruina una buena técnica. Recordad que estamos entrenando el cuerpo, no el ego. La gente experimentada suele entrenar con pesos relativamente ligeros, porque logran que el 100% del peso estimule el músculo elegido. El gran secreto: una técnica depurada y la focalización mental.
Hace poco, encargué de los Estados Unidos un libro con el sugerente título de: “La Biblia para Esculpir Cuerpos Masculinos”, de los autores James Villepigue y Hugo Rivera. De cada libro nuevo suelo sacar algún agarre curioso, una rutina distinta o una forma diferente o más clara de explicar algún concepto y poco más. Pero éste, antes de empezar a hablar de músculos, tiene un capítulo entero dedicado a la mente, que me pareció muy interesante.
Los autores proponen un revolucionario ejercicio de visualización: imaginarse y hasta sentir que los cambios que queremos para nuestro cuerpo ya se han producido. Este ejercicio tiene una base científica y es que el subconsciente no puede diferenciar qué es real y qué es imaginario y se pondrá a trabajar para que la fantasía se transforme en realidad pura y dura.
Ahora que tenéis una nueva aliada para hacer realidad vuestros deseos, empezad a soñar y os espero más que nunca en el gym.
http://www.sohofitnessclub.com/
Fuente: “The Body Sculpting Bible for Men”. James Villepigue y Hugo Rivera.
En todo gimnasio hay gente moviendo peso desde el punto A al B y también hay gente que entrena a conciencia. Esa palabreja implica el uso de la mente y supone una diferencia abismal, en cuanto a los resultados que conseguiremos. Aprendamos, entonces, a utilizarla a nuestro favor.
Lo más importante que debemos hacer antes de empezar a entrenar es definir un objetivo claro: Perder 5Kg de peso, ganar 3Kg de músculo, reducir 5cm de cintura, definir al máximo los músculos, mantenerse en forma. Si no sabemos dónde queremos ir, difícilmente llegaremos al puerto elegido.
Lo segundo es desearlo. Y desearlo mucho. ¡Muchísimo! Como ya vimos en la entrada de las excusas, siempre habrá una tentación dispuesta a hacernos claudicar. Debemos alimentar ese deseo todos los días, recordando nuestro objetivo.
Tercero: disciplina, necesaria para conseguir cualquier cosa en la vida. Sin ella, terminas donde te lleven las circunstancias y no donde has decidido ir.
Por último, acción. Todo el mundo tiene ideas geniales, pero muy pocos las llevan a cabo.
Si realmente queremos transformar nuestro cuerpo, debemos enfrentarnos al reto con mentalidad positiva. Si no nos creemos capaces de lograrlo, no pondremos todo de nosotros y fracasaremos. Hay un ejercicio en el que esto se ve perfectamente: las dominadas. http://magisnef.files.wordpress.com/2007/04/71520401_32405b3ad1_o1.jpg
La gente que asegura que no será capaz de levantar su propio peso, nunca lo conseguirá. Es un ejercicio para creyentes, hay que tener fe. Si no creéis, vuestra mente será la primera barrera. Y es una barrera infranqueable. El que cree lo intentará, fracasará, probará de nuevo y volverá a fracasar, hasta que lo consigue por tenacidad. Y es increíble, pero cuando se consigue hacer la primera, al poco tiempo se hacen diez. Fe.
Leí una vez un artículo que me pareció genial: “La suerte favorece a los optimistas”. Era un estudio sobre los golfistas que más “Hoyos en uno” metían. No eran los que pegaban más fuerte, ni los de mejor swing, ni nada por el estilo. ¡Eran los más optimistas! Está claro. Para decidir arriesgar a tirar un Hole in one, primero tienes que estar convencido de que lo vas a meter.
Cuando todo lo anterior se cumple y estamos decididos de la transformación que queremos realizar, lo más conveniente es pedir consejo a alguien con experiencia. La teoría del fitness ya está muy desarrollada como para perder tiempo con experimentos de prueba/error o para pretender que radio Macuto guíe nuestro progreso.
Pero una vez que decidimos ponernos en manos de un monitor en particular, hay que confiar en él y dedicarse ciegamente a seguir sus rutinas, sin cuestionar la validez del método, pase lo que pase, durante un tiempo prudencial. Karate Kid hoy no sería famoso de haber mandado a Miyagui a limpiarse su coche. Resultó que “pasar cera y pulir cera” tenía un propósito. Si no confías en tu instructor, más vale que sigas tu propio librillo. Pequeño saltamontes: Sólo tendrás éxito si crees en lo que haces.
La mente es mucho más poderosa de lo que pensamos y podemos convertirla en la aliada más efectiva para transformar nuestro cuerpo. Ella controla totalmente la materia. Cuando soñamos, por ejemplo, la mente nos provoca agitación y taquicardia. Muchas enfermedades psicosomáticas, incluido el cáncer, son causadas, al menos en parte, por los pensamientos de los pacientes.
Para que la mente nos ayude en nuestro propósito, es importantísimo que logre una conexión plena con el músculo. Empecemos contrayendo y estirando el músculo que vamos a trabajar, para aislarlo mentalmente. Nos ayudarán bastante algunos conocimientos de anatomía. Luego, al comenzar con el ejercicio, focalizaremos la energía aplicada en ese músculo y sólo en él, realizando máximos recorridos, para que se implique la máxima cantidad de fibra posible, y sintiéndolo en toda su extensión.
Cuidado con los pesos excesivos. Es la primera causa que arruina una buena técnica. Recordad que estamos entrenando el cuerpo, no el ego. La gente experimentada suele entrenar con pesos relativamente ligeros, porque logran que el 100% del peso estimule el músculo elegido. El gran secreto: una técnica depurada y la focalización mental.
Hace poco, encargué de los Estados Unidos un libro con el sugerente título de: “La Biblia para Esculpir Cuerpos Masculinos”, de los autores James Villepigue y Hugo Rivera. De cada libro nuevo suelo sacar algún agarre curioso, una rutina distinta o una forma diferente o más clara de explicar algún concepto y poco más. Pero éste, antes de empezar a hablar de músculos, tiene un capítulo entero dedicado a la mente, que me pareció muy interesante.
Los autores proponen un revolucionario ejercicio de visualización: imaginarse y hasta sentir que los cambios que queremos para nuestro cuerpo ya se han producido. Este ejercicio tiene una base científica y es que el subconsciente no puede diferenciar qué es real y qué es imaginario y se pondrá a trabajar para que la fantasía se transforme en realidad pura y dura.
Ahora que tenéis una nueva aliada para hacer realidad vuestros deseos, empezad a soñar y os espero más que nunca en el gym.
http://www.sohofitnessclub.com/
Fuente: “The Body Sculpting Bible for Men”. James Villepigue y Hugo Rivera.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Mi sofá no me deja ir al gym
Siempre digo que podría escribir un libro con las excusas para no venir al gimnasio que he escuchado en mi vida. Sería un best seller humorístico, créanme. Cuando comencé a escribir esta entrada del blog, recordé una obra maestra de la publicidad mundial: http://www.youtube.com/watch?v=fSDjVHFHbcQ
Que si hace calor, que si hace frío, que si llueve, que si la baja presión atmosférica, que voy a sacar el carné, que estoy constipado, que los exámenes, que el niño está en vacaciones, que si empezaron las clases, que como me voy al pueblo 1 semana y media, etc, etc, etc. Sólo me falta la del sofá. No conozco a nadie que tenga tiempo para ir al gimnasio. El hueco para el gym hay que fabricárselo. Muchas de las ocupadísimas personas que no encuentran hueco para cuidarse se conocen de memoria los diálogos de las 11 ediciones de Gran Hermano.
Hace 22 años entré por primera vez en un gimnasio. Tenía muy claro que quería transformar mi cuerpo. Desde entonces, tuve 3 trabajos a la vez y ninguno, terminé una carrera y casi otra, emigré una vez y otra vez, tuve 2 empresas, hice dinero y lo perdí todo, recogí vasos, fui camarero, portero en una disco gay, estudié inglés, trabajé como personal trainer, como modelo y hasta aparecí en algún capítulo de Médico de familia. Finalmente, trabajé 7 años como creativo publicitario … y nunca dejé el gym. Cuestión de prioridades, imagino.
Por supuesto, cuando llega la hora de ir al gimnasio, se te ocurren mil y una otras cosas más apetecibles que hacer. Creo que la clave es tomárselo como algo placentero, un momento para olvidarnos de todo y cuidar nuestra salud y aspecto. Debemos intentar transformarlo en un hábito y disfrutarlo. Los beneficios por ese pequeño tiempo invertido son tantos y tan grandes que valen la pena:
- Mantiene el peso bajo control, con el consiguiente alivio para el corazón y las articulaciones.
- Regula la tensión arterial.
- Baja el colesterol malo y aumenta el bueno.
- Mejora la densidad ósea y fortalece las articulaciones.
- Ayuda a prevenir enfermedades tales como la diabetes, alzheimer, infartos de miocardio y cerebro.
- Incrementa el IMM (Índice de Masa Magra o Muscular).
- Reduce el IMG (Índice de Masa Grasa o Lípidos).
- Mejora la postura corporal.
- Mejora el funcionamiento del Sistema Nervioso, Circulatorio, Digestivo, Reproductor, Respiratorio y Endocrino.
- Mejora la flexibilidad articular y la elasticidad muscular, previniendo la rigidez corporal.
- Previene los dolores de la columna vertebral (cervicales y lumbares).
Pero si esta lista impresiona, los resultados más espectaculares pueden darse a nivel psicológico. He sido testigo de primera mano de cómo puede cambiar el carácter de una persona cuando está a gusto consigo misma, lo que transforma absolutamente su manera de relacionarse con los demás, en todos los ámbitos, incluidos el laboral y el sentimental:
- Mejora el estado de ánimo y ayuda a tener una actitud positiva.
- Produce sensación de bienestar y placer.
- Aumenta la tolerancia al dolor.
- Aumenta la autoestima y la confianza.
- Disminuye las tensiones y el stress.
- Disminuye la ansiedad.
- Disminuye la depresión.
- Permite una mejor calidad del sueño.
- Aumenta rendimiento intelectual (mejora procesos cognitivos).
- Mejora la vida sexual y emocional.
- Fortalece el espíritu.
- Libera endorfinas, una hormona que se segrega también durante los orgasmos, que produce una sensación de bienestar y elimina el dolor.
- Aumenta la producción de serotonina, que influye en el estado de ánimo, la relajación y en la inhibición del enfado y la agresión. También regula el apetito, nos ayuda a dormir mejor y evita la depresión.
Si le damos tiempo, el cerebro asociará ir al gimnasio con esa sensación de bienestar y, al igual que sucede con las drogas, engancha. Pero no os preocupéis, no hay vicio más sano. Estoy absolutamente convencido que el estar en forma puede cambiarte la vida.
Imaginen un tratamiento que tuviera todos estos efectos. ¿Cuánto valdría? Pues está a vuestro alcance dedicando una hora y cuarto, tres veces a la semana de vuestro tiempo.
“Cuando falta salud”, escribió Herófilo, el médico de Alejandro Magno, "la sabiduría no puede revelarse a sí misma, el arte no puede manifestarse, la fuerza no puede combatir, la riqueza se vuelve inútil y la inteligencia no puede ser aplicada”.
http://www.sohofitnessclub.com/
Que si hace calor, que si hace frío, que si llueve, que si la baja presión atmosférica, que voy a sacar el carné, que estoy constipado, que los exámenes, que el niño está en vacaciones, que si empezaron las clases, que como me voy al pueblo 1 semana y media, etc, etc, etc. Sólo me falta la del sofá. No conozco a nadie que tenga tiempo para ir al gimnasio. El hueco para el gym hay que fabricárselo. Muchas de las ocupadísimas personas que no encuentran hueco para cuidarse se conocen de memoria los diálogos de las 11 ediciones de Gran Hermano.
Hace 22 años entré por primera vez en un gimnasio. Tenía muy claro que quería transformar mi cuerpo. Desde entonces, tuve 3 trabajos a la vez y ninguno, terminé una carrera y casi otra, emigré una vez y otra vez, tuve 2 empresas, hice dinero y lo perdí todo, recogí vasos, fui camarero, portero en una disco gay, estudié inglés, trabajé como personal trainer, como modelo y hasta aparecí en algún capítulo de Médico de familia. Finalmente, trabajé 7 años como creativo publicitario … y nunca dejé el gym. Cuestión de prioridades, imagino.
Por supuesto, cuando llega la hora de ir al gimnasio, se te ocurren mil y una otras cosas más apetecibles que hacer. Creo que la clave es tomárselo como algo placentero, un momento para olvidarnos de todo y cuidar nuestra salud y aspecto. Debemos intentar transformarlo en un hábito y disfrutarlo. Los beneficios por ese pequeño tiempo invertido son tantos y tan grandes que valen la pena:
- Mantiene el peso bajo control, con el consiguiente alivio para el corazón y las articulaciones.
- Regula la tensión arterial.
- Baja el colesterol malo y aumenta el bueno.
- Mejora la densidad ósea y fortalece las articulaciones.
- Ayuda a prevenir enfermedades tales como la diabetes, alzheimer, infartos de miocardio y cerebro.
- Incrementa el IMM (Índice de Masa Magra o Muscular).
- Reduce el IMG (Índice de Masa Grasa o Lípidos).
- Mejora la postura corporal.
- Mejora el funcionamiento del Sistema Nervioso, Circulatorio, Digestivo, Reproductor, Respiratorio y Endocrino.
- Mejora la flexibilidad articular y la elasticidad muscular, previniendo la rigidez corporal.
- Previene los dolores de la columna vertebral (cervicales y lumbares).
Pero si esta lista impresiona, los resultados más espectaculares pueden darse a nivel psicológico. He sido testigo de primera mano de cómo puede cambiar el carácter de una persona cuando está a gusto consigo misma, lo que transforma absolutamente su manera de relacionarse con los demás, en todos los ámbitos, incluidos el laboral y el sentimental:
- Mejora el estado de ánimo y ayuda a tener una actitud positiva.
- Produce sensación de bienestar y placer.
- Aumenta la tolerancia al dolor.
- Aumenta la autoestima y la confianza.
- Disminuye las tensiones y el stress.
- Disminuye la ansiedad.
- Disminuye la depresión.
- Permite una mejor calidad del sueño.
- Aumenta rendimiento intelectual (mejora procesos cognitivos).
- Mejora la vida sexual y emocional.
- Fortalece el espíritu.
- Libera endorfinas, una hormona que se segrega también durante los orgasmos, que produce una sensación de bienestar y elimina el dolor.
- Aumenta la producción de serotonina, que influye en el estado de ánimo, la relajación y en la inhibición del enfado y la agresión. También regula el apetito, nos ayuda a dormir mejor y evita la depresión.
Si le damos tiempo, el cerebro asociará ir al gimnasio con esa sensación de bienestar y, al igual que sucede con las drogas, engancha. Pero no os preocupéis, no hay vicio más sano. Estoy absolutamente convencido que el estar en forma puede cambiarte la vida.
Imaginen un tratamiento que tuviera todos estos efectos. ¿Cuánto valdría? Pues está a vuestro alcance dedicando una hora y cuarto, tres veces a la semana de vuestro tiempo.
“Cuando falta salud”, escribió Herófilo, el médico de Alejandro Magno, "la sabiduría no puede revelarse a sí misma, el arte no puede manifestarse, la fuerza no puede combatir, la riqueza se vuelve inútil y la inteligencia no puede ser aplicada”.
http://www.sohofitnessclub.com/
lunes, 26 de octubre de 2009
Si no vienes al SOHO, el hombre del saco irá a por ti
Suelo enfrentarme, diariamente, a muchos mitos, a cual más delirante. Lo más sorprendente es que la gente cree en ellos a pies juntillas. Incluso después de una explicación que desmonta totalmente la teoría, siguen aferrados a ella con uñas y dientes.
Cuando escucho alguna de estas afirmaciones, suelo preguntar: ¿Quién te ha dicho eso? La respuesta suele ser del tipo: El amigo del cuñado de mi primo. ¿Y a qué se dedica?, sigo con el interrogatorio. Probablemente, sea cualquier cosa no relacionada con el fitness e, incluso, que el “experto” en cuestión lleve la friolera de 3 meses entrenando y haya escuchado la teoría al abuelo del vecino de su hermana. Así que cuidado con la sabiduría popular.
Para las agujetas, agua con azúcar, ¿no?
Pues como argentino, os recomendaría el dulce de leche, que tampoco las quitará, pero os quedaréis más a gustito…
Las agujetas se deben a las micro-roturas producidas en los músculos cuando entrenamos: con mucha intensidad, un ejercicio nuevo, o después de un tiempo de ausencia en el gimnasio. Lo de las roturas suena terrible, pero esa es la forma natural que tiene el músculo para regenerarse y aumentar su tono o tamaño.
Las agujetas son como la resaca: para evitarla hay que mantenerse borracho, o sea, seguir entrenando, aunque con menos intensidad. La sangre circulará, llevará nutrientes y acelerará el proceso de reconstrucción muscular. Después del entrenamiento, lo máximo que podemos hacer es reponer agua y sales minerales, con una bebida isotónica o tomar un suplemento alimenticio específico, como los batidos de proteínas o aminoácidos, que no son otra cosa que el alimento que necesita el músculo para recomponerse. La mágica mezcla de agua y azúcar, sólo aporta calorías vacías y no sirve para nada.
Cuando uno deja de entrenar, el músculo se transforma en grasa.
Pues como se descubra el proceso contrario, la próxima entrada de este blog la escribiré desde el SOHO mojitos club, en una playa de Centroamérica. Músculo y grasa son dos tejidos absolutamente diferentes. Una manzana no se convierte en pera.
Cuando cesamos el entrenamiento, el cuerpo se queda sin el estímulo artificial que mantiene elevado el tono muscular. Como el músculo requiere al cuerpo mucha energía para mantenerse, éste se deshace de aquel, hasta quedarse con el tono necesario para cumplir con la nueva exigencia. Si hacemos poco ejercicio, el tono bajará hasta un nivel medio. Ante la falta absoluta de ejercicio, como puede ser una pierna escayolada, el músculo se reducirá a la mínima expresión, pero nunca se transforma en grasa.
El mito tiene su origen en que es muy común que las personas que dejan el gym, sigan comiendo como cuando entrenaban. Al perder masa muscular, el metabolismo disminuye, por lo que lo ingerido supera ahora, con creces, lo gastado y, por lo tanto, acumulan grasa.
Los menores de 18 años no deben entrenar en el gym.
Jóse (13 años), uno de los comentaristas más activos del blog bajo el alias Herculano, me preguntó acerca de la muy extendida creencia de que hasta que un adolescente no completa su crecimiento, no debe entrenarse. No es verdad, siempre y cuando sea supervisado por un experto.
Con una ejecución estricta, haciendo entre 15 y 20 repeticiones, espalda siempre apoyada, evitando ejercicios que exijan levantar las manos por sobre los hombros y estirando los músculos SIEMPRE, después del entrenamiento, podemos conseguir excelentes resultados a nivel de coordinación, posturas y pérdida de peso y grasa. Todos estos factores, condicionarán favorablemente la futura salud del chico, sin alterar en lo más mínimo su desarrollo. Un adolescente obeso tiene el 80% de posibilidades de ser un adulto obeso, así que es aconsejable actuar sin demora.
El mismo Jóse y Dany (11 años), consiguieron bajar notablemente el porcentaje de grasa. Alejandro (que llegó con 14) consiguió una espectacular pérdida de peso y grasa (de 88.4Kg y 25.7% de grasa a 71.9Kg y 13.3% de grasa). Todo un atleta. En el SOHO, el límite para aceptar un niño viene dado por su altura, ya que no se puede trabajar con alguien a quien le sobra prensa de piernas por los cuatro costados, por ejemplo. Uno de los más prestigiosos fabricantes de maquinaria para gimnasios, los italianos de Panatta, tiene estas simpáticas criaturas en su catálogo, pensando en los más peques: http://www.panattasport.com/es/line_details.asp?ID=14
Los culturistas tienen músculos muy grandes, pero no tienen fuerza.
Los que me conocéis, sabéis que el mundo del culturismo no me gusta nada. Primero, por estética y segundo, por poco saludable. Pero no deja de sorprenderme esa afirmación recurrente. Aparte de todas las ayudas y trampas que usan los culturistas, en forma de sustancias ilegales de efectos imprevisibles, esa hipertrofia muscular sólo se logra con un castigo durísimo a los músculos, como bien saben los valientes de Manu y Pedro, que se atrevieron con una tabla de Arnold.
Puedo asegurarles que los culturistas tienen muchísima fuerza. Miren entrenar a Schwarzenneger, si no, en la mítica película Pumping Iron, que incomprensiblemente no es muy conocida por estas tierras. Toda la peli en: http://www.youtube.com/watch?v=SdE1C6NaT5Q
Ah, chicos: No intentéis esto en casa.
http://www.sohofitnessclub.com/
Cuando escucho alguna de estas afirmaciones, suelo preguntar: ¿Quién te ha dicho eso? La respuesta suele ser del tipo: El amigo del cuñado de mi primo. ¿Y a qué se dedica?, sigo con el interrogatorio. Probablemente, sea cualquier cosa no relacionada con el fitness e, incluso, que el “experto” en cuestión lleve la friolera de 3 meses entrenando y haya escuchado la teoría al abuelo del vecino de su hermana. Así que cuidado con la sabiduría popular.
Para las agujetas, agua con azúcar, ¿no?
Pues como argentino, os recomendaría el dulce de leche, que tampoco las quitará, pero os quedaréis más a gustito…
Las agujetas se deben a las micro-roturas producidas en los músculos cuando entrenamos: con mucha intensidad, un ejercicio nuevo, o después de un tiempo de ausencia en el gimnasio. Lo de las roturas suena terrible, pero esa es la forma natural que tiene el músculo para regenerarse y aumentar su tono o tamaño.
Las agujetas son como la resaca: para evitarla hay que mantenerse borracho, o sea, seguir entrenando, aunque con menos intensidad. La sangre circulará, llevará nutrientes y acelerará el proceso de reconstrucción muscular. Después del entrenamiento, lo máximo que podemos hacer es reponer agua y sales minerales, con una bebida isotónica o tomar un suplemento alimenticio específico, como los batidos de proteínas o aminoácidos, que no son otra cosa que el alimento que necesita el músculo para recomponerse. La mágica mezcla de agua y azúcar, sólo aporta calorías vacías y no sirve para nada.
Cuando uno deja de entrenar, el músculo se transforma en grasa.
Pues como se descubra el proceso contrario, la próxima entrada de este blog la escribiré desde el SOHO mojitos club, en una playa de Centroamérica. Músculo y grasa son dos tejidos absolutamente diferentes. Una manzana no se convierte en pera.
Cuando cesamos el entrenamiento, el cuerpo se queda sin el estímulo artificial que mantiene elevado el tono muscular. Como el músculo requiere al cuerpo mucha energía para mantenerse, éste se deshace de aquel, hasta quedarse con el tono necesario para cumplir con la nueva exigencia. Si hacemos poco ejercicio, el tono bajará hasta un nivel medio. Ante la falta absoluta de ejercicio, como puede ser una pierna escayolada, el músculo se reducirá a la mínima expresión, pero nunca se transforma en grasa.
El mito tiene su origen en que es muy común que las personas que dejan el gym, sigan comiendo como cuando entrenaban. Al perder masa muscular, el metabolismo disminuye, por lo que lo ingerido supera ahora, con creces, lo gastado y, por lo tanto, acumulan grasa.
Los menores de 18 años no deben entrenar en el gym.
Jóse (13 años), uno de los comentaristas más activos del blog bajo el alias Herculano, me preguntó acerca de la muy extendida creencia de que hasta que un adolescente no completa su crecimiento, no debe entrenarse. No es verdad, siempre y cuando sea supervisado por un experto.
Con una ejecución estricta, haciendo entre 15 y 20 repeticiones, espalda siempre apoyada, evitando ejercicios que exijan levantar las manos por sobre los hombros y estirando los músculos SIEMPRE, después del entrenamiento, podemos conseguir excelentes resultados a nivel de coordinación, posturas y pérdida de peso y grasa. Todos estos factores, condicionarán favorablemente la futura salud del chico, sin alterar en lo más mínimo su desarrollo. Un adolescente obeso tiene el 80% de posibilidades de ser un adulto obeso, así que es aconsejable actuar sin demora.
El mismo Jóse y Dany (11 años), consiguieron bajar notablemente el porcentaje de grasa. Alejandro (que llegó con 14) consiguió una espectacular pérdida de peso y grasa (de 88.4Kg y 25.7% de grasa a 71.9Kg y 13.3% de grasa). Todo un atleta. En el SOHO, el límite para aceptar un niño viene dado por su altura, ya que no se puede trabajar con alguien a quien le sobra prensa de piernas por los cuatro costados, por ejemplo. Uno de los más prestigiosos fabricantes de maquinaria para gimnasios, los italianos de Panatta, tiene estas simpáticas criaturas en su catálogo, pensando en los más peques: http://www.panattasport.com/es/line_details.asp?ID=14
Los culturistas tienen músculos muy grandes, pero no tienen fuerza.
Los que me conocéis, sabéis que el mundo del culturismo no me gusta nada. Primero, por estética y segundo, por poco saludable. Pero no deja de sorprenderme esa afirmación recurrente. Aparte de todas las ayudas y trampas que usan los culturistas, en forma de sustancias ilegales de efectos imprevisibles, esa hipertrofia muscular sólo se logra con un castigo durísimo a los músculos, como bien saben los valientes de Manu y Pedro, que se atrevieron con una tabla de Arnold.
Puedo asegurarles que los culturistas tienen muchísima fuerza. Miren entrenar a Schwarzenneger, si no, en la mítica película Pumping Iron, que incomprensiblemente no es muy conocida por estas tierras. Toda la peli en: http://www.youtube.com/watch?v=SdE1C6NaT5Q
Ah, chicos: No intentéis esto en casa.
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martes, 13 de octubre de 2009
El psoas que te parió.
De los casi 800 socios que han pasado por el gym, recuerdo sólo tres que ya sabían hacer abdominales correctamente, cuando llegaron. La gran mayoría creen que hacen abdominales, pero en realidad están ejercitando el psoas. ¿¿¿¿¿El qué?????, me dicen con la misma cara que le puse a mi padre cuando me habló del esternocleidooccipitomastoideo (sí, así…sin respirar): ¿Te estás quedando conmigo?
Parece mentira que un músculo tan importante y poderoso como el psoas sea tan desconocido. Os lo presento:
Él es el responsable de “plegar” nuestro cuerpo, con la cadera como punto de inflexión. Los abdominales, en cambio, “enrollan” el tronco. Por eso, al hacer contracciones abdominales, no debemos despegar la parte baja de la espalda del suelo, pues eso lo hace el psoas.
Cambiemos de músculo. En el SOHO, enseño a trabajar el transverso del abdomen, a la vez que los abdominales. Expulsando el aire de la tripa, metiendo el ombligo, fortalecemos al responsable de mantener el vientre plano. Hacedlo durante los semáforos en rojo, intentando tocar el respaldo del asiento con el ombligo. ¡Funciona!
Otro gran desconocido es el sóleo. A muchos les suena más, ya que los jugadores de fútbol se lo lesionan mucho, pero lo confunden con el gemelo. La función que cumplen es la misma: ponernos en puntas de pie. La diferencia es que el sóleo está debajo del gemelo y, aunque los dos parten del talón, el primero se ancla debajo de la rodilla y el segundo, arriba de ella.
Cuando estamos de pie, los dos trabajan para ponernos de puntillas. Si nos sentamos, el gemelo se acorta, anulándose, por lo que esa función sólo la cumple el sóleo. Los que están pensando en implantes de silicona en los gemelos, como último y desesperado recurso para no parecer más una garza, ayudadlo con el sóleo, que aunque no se ve, empujará para afuera al gemelo.
Tan conocidos como descuidados son los músculos lumbares. Me parece increíble que en algunos gimnasios no se ejerciten nunca. Será que no se puede fardar en la playa con ellos. Yo soy partidario de trabajarlos siempre que hagamos abdominales. Son las dos columnas que nos sostienen erguidos, fundamentales para hacer casi todos los ejercicios y para la vida diaria. Un desequilibrio grave entre estos dos grupos musculares, puede traer problemas y producir molestias intensas.
Otros perfectos desconocidos son los braquiorradiales. El movimiento de girar la muñeca en el sentido de las agujas del reloj, que realizamos para clavar un sacacorchos, lo hacemos con el bíceps y se llama supinación. Al realizar el movimiento contrario, la pronación, anulamos en gran parte el bíceps. Por eso, al realizar curl con barra con el agarre invertido, hacemos trabajar al braquiorradial. Éste músculo hace parecer al antebrazo mucho más poderoso, algo que, a mi gusto, queda muy bien.
A poco de abrir el SOHO, la emoción me embargaba. Jamás antes tanta gente se acordaba de mí, por las noches. Luego, caí en la cuenta de que era porque habían descubierto que tenían músculos donde no imaginaban, a causa de las agujetas. Reconozco que fue una decepción, pero en fin…ánimo estimad@s soci@s, que las agujetas se van entrenando más.
http://www.sohofitnessclub.com/
Parece mentira que un músculo tan importante y poderoso como el psoas sea tan desconocido. Os lo presento:
Él es el responsable de “plegar” nuestro cuerpo, con la cadera como punto de inflexión. Los abdominales, en cambio, “enrollan” el tronco. Por eso, al hacer contracciones abdominales, no debemos despegar la parte baja de la espalda del suelo, pues eso lo hace el psoas.
Cambiemos de músculo. En el SOHO, enseño a trabajar el transverso del abdomen, a la vez que los abdominales. Expulsando el aire de la tripa, metiendo el ombligo, fortalecemos al responsable de mantener el vientre plano. Hacedlo durante los semáforos en rojo, intentando tocar el respaldo del asiento con el ombligo. ¡Funciona!
Otro gran desconocido es el sóleo. A muchos les suena más, ya que los jugadores de fútbol se lo lesionan mucho, pero lo confunden con el gemelo. La función que cumplen es la misma: ponernos en puntas de pie. La diferencia es que el sóleo está debajo del gemelo y, aunque los dos parten del talón, el primero se ancla debajo de la rodilla y el segundo, arriba de ella.
Cuando estamos de pie, los dos trabajan para ponernos de puntillas. Si nos sentamos, el gemelo se acorta, anulándose, por lo que esa función sólo la cumple el sóleo. Los que están pensando en implantes de silicona en los gemelos, como último y desesperado recurso para no parecer más una garza, ayudadlo con el sóleo, que aunque no se ve, empujará para afuera al gemelo.
Tan conocidos como descuidados son los músculos lumbares. Me parece increíble que en algunos gimnasios no se ejerciten nunca. Será que no se puede fardar en la playa con ellos. Yo soy partidario de trabajarlos siempre que hagamos abdominales. Son las dos columnas que nos sostienen erguidos, fundamentales para hacer casi todos los ejercicios y para la vida diaria. Un desequilibrio grave entre estos dos grupos musculares, puede traer problemas y producir molestias intensas.
Otros perfectos desconocidos son los braquiorradiales. El movimiento de girar la muñeca en el sentido de las agujas del reloj, que realizamos para clavar un sacacorchos, lo hacemos con el bíceps y se llama supinación. Al realizar el movimiento contrario, la pronación, anulamos en gran parte el bíceps. Por eso, al realizar curl con barra con el agarre invertido, hacemos trabajar al braquiorradial. Éste músculo hace parecer al antebrazo mucho más poderoso, algo que, a mi gusto, queda muy bien.
A poco de abrir el SOHO, la emoción me embargaba. Jamás antes tanta gente se acordaba de mí, por las noches. Luego, caí en la cuenta de que era porque habían descubierto que tenían músculos donde no imaginaban, a causa de las agujetas. Reconozco que fue una decepción, pero en fin…ánimo estimad@s soci@s, que las agujetas se van entrenando más.
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